Por Rafael Alfaro Izarraraz
Según algunos de los más destacados geopolíticos en la historia de la disputa por la hegemonía mundial, los EU estarían obligados, para mantener su poder mundial, a sostener una guerra permanente con Rusia utilizando para ello todo lo valido e invalido en las guerras. Así ha ocurrido desde siempre, salvo un pequeño periodo luego de 1991 cuando se disolvió la ex Unión Soviética y los líderes rusos de la era postsoviética fueron virtualmente, como decimos en México, chamaqueados, por los líderes occidentales, es decir, tomados por tontos, lo que implicó la recomposición de la presencia de occidente en las fronteras rusas incluida la una guerra de Ucrania contra Rusia.
El acuerdo EU-Rusia, llamado el “Acuerdo del Diesel”, que incluye la venta de Diesel a EU pero también al parecer otro tipo de acuerdos comerciales, entre ellos que EU quitará todas las sanciones a Rusia que desde el gobierno de Joe Biden luego el mismo Trump le habían impuesto a la ahora ex Unión Soviética. Va en contra de toda lógica, pues Rusia a vivido un auténtico infierno por el acoso de occidente y de EU en su contra. Rusia (nación europea, ahora es firmemente aliada de China e incrustada en la nueva época de decadencia de occidente) siempre ha querido ser pulverizada por occidente (ya sea Inglaterra, Europa o Estados Unidos) para apropiarse de los bastos recursos naturales que posee su inmenso territorio.
Han dicho en occidente, en el pasado, dividámosla en tres: el oriente que lo reclame China, el occidente es para occidente y para los rusos las heladas áreas hacia el polo norte. Occidente ha sido abusivo desde que empezaron a dominar el mundo y llegaron a las islas del Caribe en 1492. Ante ese estilo de hegemonía impuesto Eurasia siempre ha estado en la mira (desde el siglo XIX más específicamente) porque en occidente se ha sostenido como el punto central de su política que quien domina a Rusia y Asia domina el mundo. Por eso tanto ingleses como estadounidenses han mantenido desde siempre una política militar en la región, tomando a Japón, Corea del Sur, Taiwan, principalmente, como aliados con bases militares e incorporando al ejército de Corea del Sur como suyo.
Históricamente, existe de parte de los intelectuales de la anglosfera (Inglaterra y Estados Unidos, las potencias imperiales del siglo XIX y XX, respectivamente), una visión de que debido a la riqueza petrolera y de gas que existe en lo que ahora es la ex zona de influencia de la ex URSS y la misma Rusia, además de haber sido tradicionalmente una granero del mundo, y por esas razones, fue vista como un área que si se controla eso pivotea o impulsa a quien tiene el control hacia poseer las bases para sostener la hegemonía mundial (Mackinder, repetido por Brzezinski). Por lo que EU debería intervenir militarmente para apoderarse de esos recursos y seguir siendo el hegemón mundial en el siglo XXI.
Rusia entendió su situación luego de la llegada de Putin al poder en 1999 como interino y en el 2000 ya como presidente. A Putin se le acredita ser proclive a occidente, pero no es un hombre ingenuo. Un acercamiento con Europa y Alemania específicamente, llevarles petróleo barato no fue un acto de occidentalismo en él. Era ni más ni menos que ir en contra de la estrategia de las políticas de Inglaterra y EU que no deseaban la unión entre Alemania y Rusia, que es y siempre ha sido como parte de una estrategia para garantizar la hegemonía de inglesa y estadounidense a costa de evitar la unión entre Alemania y Rusia.
El punto, para Putin, es que se encontró en Alemania y Europa con la presencia de líderes que fueron empleados de la banca mundial (Alemania, Inglaterra y Francia) y que son vasallos de esa banca cuyos propietarios son de origen judío, los mejores aliados de Inglaterra y EU, que son los campeones y representantes mejor identificaos con la cultura del dinero tal y como lo entienden la élite principalmente judía jázara: el dinero, la ganancia y la usura. Asimismo, especialistas en promover la enemistad entre los pueblos. Esto puede cambiar con la revuelta que existe en Europa en estos días contra las políticas de guerra que agotan las finanzas europeas.
Asimismo, Putin ha comprendido el juego perverso de occidente, a pesar de que cuenta al interior de Rusia de una poderosa élite pro occidental que siempre ha estado deseosa de integrarse a Europa porque comparten cultura e intereses económicos. Putin les ha hecho concesiones luego de que le ayudaron a llegar a poder, pero también fue muy claro desde que tomó el encargo que el pueblo ruso le otorgó: el Estado ruso está por encima de los intereses de cualquier grupo. Putin, participó del desmembramiento de la ex URSS, es parte de la élite liberal de San Petersburgo que domina la política rusa el día de hoy, pero es un liberal nacionalista que entiende el juego del poder y el nuevo rol de Rusia en el mundo.
Le ha servido a Putin el contar con algunos pensadores (como el filósofo Alexander Dugin) que le han aconsejado desde que llegó a poder que Rusia debería priorizar alianzas con las naciones de Oriente, así como con aquellas que pertenecieron al ex bloque soviético y que conforman un cinturón que serviría de denfesa ante la expansión de EU, Europa y la OTAN hacia territorio ruso. Y así lo ha puesto en práctica Putin. Antes de los BRICS estableció estrategias para recuperar la influencia rusa en los países que median territorialmente entre Rusia y Europa que no es fácil porque Rusia hace fronteras con países bálticos anti rusos, Ucrania no se diga y hacia Asia Occidental.
Rusia tomó cartas en el asunto en dos sentidos. Por un lado, pudo fin a las tendencias separatista en Chechenia, intervino en Georgia. El presidente ruso (ante la idea de EU de crear una Gran Asia Central que llegaría hasta India, con Afaganistán y Pakistán, con control del petróleo y gas) estrechó vínculos con naciones con China creando la Organización para la Cooperación de Shangai (OCS). A este proyecto inicial se sumaron naciones como Kirguistán, Kazajstán, Tadjikistán y Uzbekistán (Una parte de la información que se expone aquí se puede consultar en el texto Geopolítica del siglo XXI, que coordinaron Graciela Pérez, Ana Teresa Gutiérrez así como Beatriz Pérez).
El mundo unipolar que terminó en 1991 y 1992 con la desintegración del mundo soviético y que llevó a un efímero momento unipolar, llegó a su fin con el fin del siglo XXI. En 2007 Putin de frente a los europeos les dijo que había llegado el momento de que el mundo ya no podía ser dirigido por una única nación y se refería específicamente a EU pero también a la expansión de Europa hacia territorios que para Rusia representaban franquear la línea roja de su seguridad. Para Rusia llegó el momento clave en 2014 cuando las relaciones con China fructificaron en la formación de los BRICS. Esta organización de las naciones del sur, entendieron después de la crisis de 2008, cuyos efectos negativos fueron trasladados de EU e Inglaterra hacia el resto del mundo, ya no debería ser así ni estaban dispuestos a soportarlo.
Entonces, cuál es la razón por la que EU y Rusia, sobre todo esta última acepta un acuerdo con EU. Putin ha entendido que, primero, con EU no existe acuerdo seguro, es una nación que no está dispuesta a renunciar a la hegemonía, pero que un acuerdo temporal le beneficia. Segundo, que Trump no quiere cargar con la derrota en Ucrania de una guerra que inició Biden. Tercero, que existe una coyuntura electoral en EU y que a Trump le urge contar con un éxito en este momento para engañar a sus electores y garantizar que voten por los candidatos del Partido Republicano en las elecciones intermedias. Cuarto, a Rusia sabe desde hace décadas que occidente tiene una fijación política con respecto a Rusia y que Trump o quien llegue serán más de lo mismo. Quinto, que luego de que pasen las elecciones puede volver a imponer otras sanciones.
Rusia está pensando en intercambiar Ucrania por Irán, es decir, dejar de apoyar a Irán en su guerra con EU mientras que EU deja de apoyar a Ucrania. No. Irán no es un país que tenga dependencia hacia nadie. Sabe que son ellos y solamente ellos los que saldrán adelante y no tienen padrino. Sus vínculos con Rusia y China son de relaciones dentro de un marco de vínculos estratégicos no de dependencia. Rusia, su estrategia ha sido con China y no con EU. Le ha funcionado porque Xi es un líder predecible. Ellos encabezan no un mundo mulitpolar sino el cambio de época: oriente por occidente, en el firmamento del mundo del futuro.
Finalmente, el diésel ruso apenas representa una parte ínfima del consumo de ese energético de EU.
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